El voto rebelde tomó las urnas, en el campo y en la ciudad. Miles elegimos dignidad; por nuestros antepasados, por los miles de desaparecidos, por nuestros hermanos asesinados en la defensa de los pueblos, por las niñas y niños que mueren en la frontera, que mueren de hambre en sus casas, que mueren quemadas en los hogares seguros. Su memoria florece, es un horizonte posible y es hermoso. A los que labran la tierra y a los que habitan las urbes, a las mujeres indígenas y su lucha incansable, a las mujeres todas les decimos: hoy estamos mostrando dignidad porque ustedes nos soñaron. SOMOS EL CAMBIO. 

Thelma Cabrera, nos hiciste ver que no estamos solos, que somos miles quienes queremos transformar nuestra realidad y por eso ganamos. El día hoy, para quienes ese fueguito sigue encendido en el alma, les decimos: no apaguen la llama. Vamos juntando los pensamientos, los corazones y las palabras. Vamos naciendo al sol, vamos organizando la esperanza, vamos escribiendo nuestro futuro. 

Los pueblos seguiremos fortaleciendo nuestras luchas desde donde estemos, una forma de asumir nuestro poder, es escribir nuestra propia historia.