…Esta es una transmisión desde un futuro que no sucederá. Hecha por gente que no existe…

“El final está cerca. ¿O ya ha ido y venido antes?”

-Una ancestra

¿Por qué podemos imaginar el fin del mundo, pero no el fin del colonialismo?

Vivimos en el futuro de un pasado que no es nuestro. Es una historia de fantasías utópicas y de idealización apocalíptica. Es un orden social, global e infeccioso de futuros imaginados y construidos sobre genocidio, esclavitud, ecocidio y ruina total.

¿A qué conclusiones puede llegarse en un mundo cimentado sobre huesos y metáforas vacías? Un mundo de finales fetichizados, creados para la ficción colectiva de espectadores virulentos. Desde los libros religiosos hasta el entretenimiento de ciencia ficción, cada línea de tiempo imaginaria es tan predecible; principio, medio e inevitablemente, El Fin.

Esta narrativa tiene un protagonista luchando contra un Otro, un Enemigo (una apropiación genérica de la espiritualidad Africana/Haitiana, un ‘zombie”), y spoiler alert: ese protagonista no somos tú ni yo. Tantos están ansiosos por ser los únicos sobrevivientes del apocalipsis zombie. Estas metáforas intercambiables, el zombie, el apocalipsis, son metáforas vacías; esta linealidad sólo existe en el lenguaje de las pesadillas y forma parte del impulso e imaginación apocalíptica. Esta forma de “vivir” o “cultura”, es una de dominación que consume todo para su propio beneficio. Es un reordenamiento económico y político para encajar en una realidad cuyos pilares son los de la competencia, la propiedad privada, el control en la búsqueda continua de ganancias y la explotación permanente. Profesa “libertad”, sin embargo su fundación está asentada en tierras robadas y su estructura misma está construida sobre vidas robadas.

Es esta misma “cultura” la que siempre debe tener ese Otro, el Enemigo, para culpar, para exigir, para confrontar, esclavizar y matar.

Un enemigo subhumano sobre quien cualquiera y todas las formas de violencia extrema son permitidas y esperadas. Si no tiene un Otro inmediato, lo construye meticulosamente. 

Este Otro no está creado a partir del miedo, pero su destrucción sí está vinculada a él. Este Otro está constituido por axiomas apocalípticos y miseria permanente. Esta Otredad, esta enfermedad wetiko, tiene como síntoma la simplificación de la interpretación y reinterpretación de quienes somos nosotros y nosotras:

Ellos son sucios, Ellos no son aptos para la vida, Ellos no pueden, Ellos son incapaces, Ellos son desechables, Ellos no son creyentes, Ellos no lo valen, Ellos fueron creados para nuestro beneficio, Ellos odian nuestra libertad, Ellos son indocumentados, Ellos son queer, Ellos son negros, Ellos son indígenas, Ellos valen menos, Ellos están contra nosotros, hasta que por fin dicen, Ellos dejaron de ser.

Esa es la constante de violencia en la que de forma solapada nos nombran, o eres Tú o son Ellos.

Es ese Otro quien es sacrificado en pro de una inmortal y cancerígena continuidad. Es ese Otro quien es envenenado, quién es bombardeado, quien es abandonado silenciosamente bajo los escombros.

Esta forma de no-ser ha infectado todos los aspectos de nuestras vidas, es responsable de la aniquilación de especies enteras, del envenenamiento del mar, del aire y la tierra. Es responsable de la tala y la quema de bosques completos, encarcelamientos masivos, de la posibilidad tecnológica de una guerra mundial, del incremento de la temperatura a escala global, estas son las políticas mortales del capitalismo, esta es la pandemia. 

Un final que nos ha visitado antes.

Esta invasión física, mental, emocional y espiritual de nuestros territorios y cuerpos para explotarlos, es colonialismo. Barcos que navegaron con vientos envenenados y mareas ensangrentadas a través del océano -empujados por una respiración vana y el impulso de esclavizar-, extinguieron silenciosamente a millones y millones de vidas antes de siquiera poder nombrar al enemigo. 1,492. 1,918. 2,020…

Nos invadieron, con frazadas y mantas contaminadas por la  guerra biológica, con la masacre de nuestro hermano el búfalo, con la construcción de represas en los ríos fuentes de vida, con la quema de tierras vírgenes, con el desplazamiento forzado, con el encarcelamiento forzado en las reservas, con educación impuesta a través de abuso y violencia.

El día a día de la posguerra y el post-genocidio es la humillación poscolonial que comercializa nuestro suicidio masivo en el altar del capitalismo y nos dice; trabaja, gana dinero, paga la renta, bebe, coje, respira, retírate y muere. Está al costado de la carretera, está en venta en los mercados de artesanías, está sirviendo bebidas en el casino, está reabasteciendo el supermercado, son esas Indias, esos Indios amables detrás de ti.

Estas son las regalías con que nos infestó su destino manifiesto, es ese futuro que nuestros captores nos hacen perpetuar y reproducir. La imposición despiadada de este mundo de muerte fue impulsada por la utopía idealizada de que “enterrar a los muertos en criptas” se hizo “por nuestro propio bien” como un acto de “civilización”.

Matar al “Indio / India”; matar nuestro pasado y con ello nuestro futuro. Salvar al “hombre”, imponer otro pasado y con ello otro futuro. 

Estos son los ideales apocalípticos de los abusadores, racistas, heteropatriarcales. La fe ciega y doctrinal de aquellos que sólo pueden ver la vida a través de un prisma o un caleidoscopio fracturado por una guerra total e infinita.

Es esta idea del apocalipsis la que coloniza nuestra imaginación y destruye nuestro pasado y futuro al mismo tiempo. Es una batalla por dominar el sentido de lo humano y de todo lo que existe.

El futurismo del colonizador, del capitalista es a la vez todo futuro robado por el saqueador, el instigador de la guerra y el violador.

Esta ha sido la eterna lucha entre existir y no-existir. Es un apocalipsis actualizado. Con la única certeza de un final mortal, el colonialismo es una plaga .

Nuestras ancestras y ancestros entendieron que con esta forma de ser no se razona y no se negocia. Que no puede ser mitigada, redimida ni reformada. Entendieron que lo apocalíptico sólo existe en absolutos.

Nuestras ancestras y ancestros soñaron contra el fin del mundo.

Muchos mundos se han ido antes de este. Nuestras historias ancestrales están estrechamente entrelazadas en telares de nacimientos y muertes de mundos. A través de estos cataclismos hemos aprendido las lecciones que dieron forma a quienes somos hoy y cómo debemos ser unos con otros. Nuestras formas de ser y existir están basadas en la búsqueda de la armonía pero también tienen origen en la destrucción de mundos pasados. Los Tiempos Cíclicos. Nacimiento. Muerte. Volver a Nacer.

Tenemos infinidad de historias sobre las historias del mundo que es parte de nosotros. Es el lenguaje del cosmos, habla en las profecías talladas en las cicatrices donde nuestras ancestras y ancestros soñaron. Es la danza de los espíritus, los siete fuegos, el nacimiento del Búfalo Blanco, la séptima generación, son los cinco soles, está escrito en piedra en Oraibi y más allá. Estas profecías no sólo predicen, también han sido diagnóstico e instructivo.

Somos los soñadores soñados por nuestros ancestros. Hemos cruzado los tiempos entre aliento y aliento de nuestros sueños. Existimos al mismo tiempo con nuestros abuelos y en las generaciones por venir. El futuro está en nuestras manos. Está en nuestra mutualidad e interdependencia. Está en nuestra familia. Está en las arrugas de nuestra memoria, amorosamente plegada por las abuelas y abuelos. Es nuestra cosmovisión y está siendo Ahora. Entonces. Mañana. Ayer.

La imaginación anti-colonial no es una reacción subjetiva al futurismo de la colonia, es nuestro futuro anti-colonizador. Nuestros ciclos vitales no son lineales, nuestro futuro existe sin tiempo. Es un sueño sin colonizar. 

Este es el anti-futuro Indígena

No nos preocupa cómo nuestros enemigos nombran su mundo muerto o cómo nos nombran o reconocen a nosotros o a estas tierras. No nos preocupa sumarnos a sus formas de administrar el control, ni honrar sus acuerdos y tratados muertos. Ellos no van a asumir la responsabilidad de frenar la destrucción que sostiene su mundo. No les suplicamos que detengan el calentamiento global, porque es el resultado de su imperativo apocalíptico y su forma de vida que se sostiene destruyendo a la Madre Naturaleza. Enterramos a la derecha y a la izquierda política juntas, debajo de la tierra que están tan ansiosos por consumir. La conclusión de la guerra ideológica y la política colonial es que los Pueblos Indígenas siempre pierden, a menos que nos perdamos a nosotros mismos. Los capitalistas y colonialistas no nos van a arrastrar a sus futuros de muerte.

La idealización del apocalipsis es una profecía autocumplida. Es el final del mundo lineal. La lógica apocalíptica existe porque anida en una zona de muerte espiritual, mental y emocional canibal. Es la muerte que resucita para consumir toda la vida.

Nuestro mundo vive cuando su mundo deja de existir.

Como Indígenas anti-futuristas, somos la consecuencia histórica del futuro del colonizador. Somos la consecuencia de su guerra contra la Madre Tierra. No vamos a permitir que el espectro del colonizador, el fantasma del pasado, embruje las ruinas de este mundo. Somos la actualización de nuestras profecías.

Este es el resurgimiento del mundo de los ciclos.

Esta es nuestra ceremonia.

Entre cielos silenciosos. El mundo respira de nuevo y la fiebre disminuye.

La tierra está quieta. Esperando que la escuchemos.

Cuando las distracciones se alejan, viajamos al lugar donde nuestras ancestras y ancestros emergieron.

Donde nacieron sus-nuestras voces.

Hay una canción más vieja que estos mundos, y que sana más profundo de lo que la espada del colonizador podría cortar jamás.

Y entonces, nuestra voz. Siempre fuimos sanadoras y sanadores. La voz es la primera medicina. 

El Colonialismo es la plaga, el capitalismo es la pandemia. 

Estos sistemas anti-vida no son capaces de curarse a sí mismos. 

No vamos a permitir que estos sistemas corruptos y enfermos se recuperen. 

Nos vamos a diseminar.

Somos los anticuerpos.

Agregado: En nuestro pasado/tu futuro, fueron los ataques no lineales y no sistemáticos a infraestructuras principales y vulnerables como las líneas de gas, corredores de transporte, plantas eléctricas, sistemas de comunicación y otros, los que imposibilitaron la expansión del colonialismo en estas tierras.

  • Nuestra organización fue descentralizada y celular, no requirió movimientos formales.
  • La ceremonia fue/es nuestra liberación, nuestra liberación fue/es ceremonia.
  • Honramos nuestros saberes sagrados, a nuestros ancestros y las generaciones por venir.
  • No tomamos crédito. No elaboramos comunicados. Nuestra acción es nuestro discurso.
  • Celebramos la muerte de la solidaridad izquierdista y su romantización miope del apocalipsis.
  • No le exigimos nada a los capitalistas / colonizadores.
Texto original: Indigenous Action / Traducción versión 1.0 por #HackeoCultural / Foto original del póster: André Oliveira Cebola
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4 Comments

L’agit-prop de la pandémie : Affiches, autocollants et graffitis du monde entier - BLACK BLOC NINJA · May 4, 2020 at 9:39 am

[…] est un fléau – le capitalisme est une pandémie. » Cette affiche en espagnol est disponible ici avec un manifeste anti-futuriste indigène sur la pandémie. La photo originale de cette affiche, […]

L’agitprop della pandemia : Poster, sticker e graffiti da tutto il mondo - BLACK BLOC NINJA · May 9, 2020 at 3:30 am

[…] colonialismo è una piaga – il capitalismo è una pandemia.” Qui potete vedere questo poster in spagnolo in cui è rappresentato un manifesto anti-futurista […]

[Photo] L’agit-prop de la pandémie. – ★ infoLibertaire.net · May 9, 2020 at 7:07 am

[…] fléau – le capitalisme est une pandémie. » Cette affiche en espagnol est disponible ici avec un manifeste anti-futuriste indigène sur la pandémie. La photo originale de cette affiche, […]

The Agitprop of the Pandemic : Posters, Stickers, and Graffiti from around the World - BLACK BLOC NINJA · May 10, 2020 at 6:46 am

[…] is a plague—capitalism is a pandemic.” This Spanish-language poster appears here with an indigenous anti-futurist manifesto about the pandemic. The original photo of the subject of […]

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